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jueves, 14 de julio de 2011

RUEDAS



imagen: Old Watches - alegriphotos.com - image under Creative Commons licence


BALADAS

                                           O where is the raven that I struck down dead?
                                           —Richard Thompson


Perdida en los bajos de Claudy,
Betsy habla con un joven
sin ver que es el amado
por el que pena.
El amante de Silvy
se deja robar por ella, vestida de varón,
y salva la vida por un anillo.
Otra joven, una cierva enterrada bajo un árbol,
ama a su hermano sin darse cuenta.
Y está Penélope, claro.
El amor es ciego
o construye otros rostros.





IMAGEN


Cuando muere Modigliani, finalmente
Lino Ventura camina hacia los cuadros
y París consigue otro pintor
para animar galerías —

Ah, qué tonto, Modigliani,
los museos hablan tarde
debiste hacer que pintabas
debiste ser Gérard Philipe





SOBRE UN MOLDE DE EPITAFIO


                                           Ni los dioses,  ni los hombres ni los estantes de las
                                           bibliotecas soportan a un poeta mediocre.
                                           —Horacio

                                           ¿No comprendes que tus designios están descubiertos?
                                           —Cicerón, Primera Catilinaria


Una suerte de imperfección era lo que tenía,
y la poesía que inventaba era fácil de olvidar;
conocía la ambición como la palma de su mano
y moría de interés por espacios y ascensores;
cuando leía, respetables escritores disimulaban la risa,
cuando odiaba, los chicos le cantaban sus burlas en las calles.


≈ 


AGUA A LOS SEDIENTOS

                                  Todas las gentes lo vieron desnudo y, como sabían que el que no
                                  viera la tela era por no ser hijo de su padre, creyendo cada uno 
                                  que, aunque él no la veía, los demás sí, por miedo a perder la honra,
                                  permanecieron callados y ninguno se atrevió a descubrir aquel 
                                  secreto.
                                  —Don Juan Manuel,  El conde Lucanor

                                  Chance el Jardinero: Primero vienen la primavera y el verano, pero
                                  después tenemos el otoño y el invierno. Y después tenemos la 
                                  primavera el verano otra vez. [...]
                                  Presidente: Admiro su sólido sentido común.

                                  Mi nombre es legión, porque somos muchos.
                                  —Marcos, 5:9

                                  La vida le parecía prodigiosamente larga.
                                  —Virginia Woolf, Orlando


“Nos dijo sí, no dijo nada más,
nos quiso decir sé lo que hago, confíen,
no me pregunten por el modo, los detalles,
el mar se partirá y en todas partes
habrá señales, las calles serán avenidas,
la escarcha abundará el desierto,
los vientos esparcerán venganzas y la langosta
revelará verdades y por fin
seremos —
fue un discurso brillante.
Parecía más alto, más esbelto,
estaba hermosa y nos habló durante horas
sin leer, fue increíble, sin leer —
quien puede hablar sin leer puede hacer todo,
despeñar a los demonios, darnos la lluvia,
enseñar la tierra prometida. Una nación
de pares, de nombres destronados.
Nosotros apenas somos escribas, doctores, terrenos.
Necesitamos pensar. Ella habla sin leer.
Es increíble.”





ANIMAL PLANET / HISTORY CHANNEL


Acechar a la presa, tender la telaraña,
valerse de la garra, de la fauce,
la ponzoña, esperar que haya despojos,
marcar el territorio, organizar

la colonia, adaptarse, construir,
infestar la oscuridad,
escapar al predador, asolearse por
momentos, enseñar a la cría

siempre lo mismo, perpetuar el adn,
la consigna, la inflexible economía.





THOMAS HUXLEY EN SU HABITACIÓN


Y si la opción fuera el hombre de ciencia
que usara su retórica brillante
para aplastar la discusión religiosa,
preferiría descender de un sacerdote.

El arte, el mundo, la arquitectura
detrás de ti — ah, que existas o no existas
en el fondo es lo de menos.
Te rezo en tu calidad motora, imaginaria,

como la única prueba
verdaderamente humana.





DIÁLOGO

                                                          a John McGahern

Apenas cinco minutos en el traje común
de la carne, dos autos que se cruzan
en un puente, y años ahora,
entre dos campos inconciliables.

Te leí durante meses,
preguntándote en potencia
por el valor de una calle en tu parroquia,
por el matiz de un bar o de una lluvia,

por la palabra española que habrías elegido,
me convertí en una piel intrusa de tu patria
llena de verjas, de maestros, de abedules,
de crucifijos plantados en lo negro

del corazón, en la huraña luz
de la piedad. He vuelto a mi idioma
como al cabo de un retiro, finalmente,
a la rara penitencia de mi propio silencio.





EL LAMENTO DEL LANCERO


Yo paré
y el mundo siguió andando
lo mío
fue un infarto mental
una moneda de canto

y yo celebrando
la gloria del oído
la dicha de la imprenta
el daño portentoso
del placer —

¿cómo ensillar
ahora, cómo bajar ahora
desde la altura fatal
hacia la suave planicie
de los relojes,

cómo empezar ahora
a construir la armadura
que resiste la carga, el encono
de los días, la insidiosa precisión
de las paredes?





LATITUDES


Separados por el mar, la voluntad,
el orden maquinal
de lo fortuito,
cambiamos un correo cada tanto,
un informe lacónico, sumario —
astillas agregadas débilmente
a un fuego mortecino.

Una difusa, minúscula hermandad
de semillas que envejecen
dispersas por el mundo,
prosperando cada una a su manera
tratando cada una
de asomar la cabeza tercamente
a alguna luz.





RÍOS


Es cierto que el sol y los números
el fuego y los vendavales
se detuvieron a veces,
que se ajustaron al cuarto y a las formas
del vacío, y el tiempo se reducía
a los contraluces, las tomas
las dunas de la carne
     Y ninguna de las guerras invocadas
pesaba sobre nosotros

Pero también es cierto que por debajo
corrieron siempre ríos de hielo, de azufre,
de púas impetuosas, imparables.





EPÍLOGO CONTINUO


De pronto los mundos colisionan
las paredes se despeñan en lagos de aceite y de silencio
y no queda piedra sobre piedra sólo escombros y máscaras tiradas
parlamentos enteros en cenizas visajes detenidos
habitaciones rotas

Entre lo cierto y lo exiguo
entre las tenues columnas de la intención
la bastedad de la hora, la insuficiencia de la materia
verbos que se desgranan como la arena
ropa desierta

paseándose en el vacío





UNA SOMBRA, UNA FICCIÓN


Pienso en una balsa,
una tierra avistada, hipnótica y temible.
Una balsa
llevada por el solo destino de una lengua y un rebaño
hacia una irrealidad más acabada o el impávido proceso
del carbono.
Quedarán palabras
persiguiendo visiones montadas en gacelas.
Brasas de uno
atenuándose al fugaz amparo de los otros.





INVIERNO, 2011

                                                    ...una di quelle battaglie combattute affinché
                                                    tutto rimanga come è
                                                    —Lampedusa, Il Gattopardo



Nada cambió por completo,
la acción que muta en sombra
la caída comulgada en prepotencia
la estatua esculpida por escribas —
En el silencio infestado
en el prestigio erigido con ceniza
el casco apuntado hacia la roca
Una terrible fealdad ha seguido

El bufón envuelto en alabanza
la corte de burlas hincada ante el altar
tiresias pampeanos de librea
sumidos a la luz devastada por el brillo —
En el silencio infestado
en el canto de ligeia
un pan inmaterial repartido entre corderos
Una terrible fealdad ha seguido





PLANO INCLINADO


Tarde en general, cuando no hay mucho ruido
miles en deriva delante de una hoja, una pantalla
pensando en un canto, una imagen, un coro brutalmente
inigualable,
poniendo palabras una tras otra con la esperanza de producir
una alquimia de qué orden, una fusión con qué uno o
con qué nada, una pasión con qué alma gemela o ilusoria
con qué idea, qué epopeya que conduzca
a algún abstracto, a algún remanso donde algo que duele
deje de doler, donde algo se complete
de una vez por todas, al menos una vez
una víspera, una noche


≈ 


TRADUCCIONES


Veranos e inviernos de indagar otra lengua
fatalmente entrevista, suponiendo,
sospechando siempre otra sustancia,
otra tensión, señales en clave
detrás de un velo —

cómo se entenderá en otra parte
hablar de Ferro y Martín de Gaínza,
qué olores podrán imaginarse,
qué frío o qué lunas podrán imaginarse
de los sábados de speedway y de midget
en 1965, qué emoción podrían sentir
ante el nombre de Milosi, de Invernizzi —

otra lengua, que empieza de inmediato
fuera de mí — parado en el transcurso,
registrando las cosas en espasmos,
tratando de completar los huecos, los dédalos
callados, las anchas sombras
por entender.





LAS HORAS DEL ALBA


Construye una imagen de sí
que atrae los mejores adjetivos: noble,
ecuánime, altruista,
los mejores sustantivos: talento, constancia,
franqueza, pasión

construye una imagen de sí
como las cumbres de la pena ganada en buena ley,
la sima de los fuegos arrancados,
como los últimos días de la urgencia,
las pruebas del azar —

pero siempre está la llegada de la noche,
el cuerpo en la cama
sin testigos.


≈ 


DÄMMERUNG


A los dos nos gusta hablar oblicuamente,
creer en un spleen, una ética del caos, una vida que pudiera
depender de una mera carretilla, bruñida, inútil,
insípida, roja —

Acordamos que debía ser gozoso,
una mansa lamparita de cuarenta en la hora que declina.
Pero yo remonto aguas como un pez
ante tu estilo elegante, exigente, silencioso.

Ni tu vida ni mi vida son épicas o trágicas,
apenas son pequeñas y distintas. ¿Quién no desearía
el oro de un volcán? Poca, es cierto, la luz que nos baña
por momentos alcanza.


≈ 


HERENCIA

                                      a Lu,  Ana y Nico


La muerte, alguna vez,
sepultará las miserias
los infantes que manda el corazón
a combatir las tinieblas propias —

a quien le toque quedar
verá los campos ardientes
bajo el fragor del hielo y el orgullo,
y el amor que fue imperfecto

y sólo pudo tomar esta forma
comenzará a brillar como una lámpara
tímida y tenaz
encendida ahora para siempre.





COLISEO


Entre la carne y el agua
un pelotón abigarrado
camino del hedor

y una tropa de cacería
igualmente despreciable. Sombras de sal
disputándose los cuerpos.

La primera pena de una tierra es el himno,
los votos de redención,
la sonrisa común innecesaria.

Yo amanezco hacia adentro diariamente,
avanzo diariamente hacia una cita privada y sin encanto,
hacia un eco desprovisto de un origen.


≈ 


BALANCE


Nombran cada planta, cada árbol,
cada sitio. Yo aprendo los nombres de los ríos,
de los pueblos donde transcurren intensas vidas grises,
donde ocurren de modo intrascendente
todas las chances de la existencia
tanto o más que en cualquier parte.
He ahí mi mayor emoción: la envidia que admira.

Yo sólo conozco un puñado de nombres.
Lo que más conozco son citas, tribulaciones, objetos,
la idea más trivial de lo importante.
Rodeado de información, alguien vivió la vida por mí.
Cincuenta y seis años. Concluyo:
la vida chata como un altiplano.
Chajá, Buenos Aires, algarrobo...


≈ 


ACOYTE Y RIVADAVIA


Viciados vanamente por la belleza esteparia
regurgitando las cruces de la campiña devota
los cielos vikingos, la bruma calvinista
intoxicados de libros y de insomnio, de
puras categorías
una mañana de primavera
en que la gente se ve en gracia

cruzando la calle, hablando con el portero
una hermosa mañana de primavera
en que estamos a gusto con las cosas
y la ciudad parece otra y diferente, iluminada
no logramos, no tenemos la medida, la gimnasia,
no sabemos celebrar,
tomar un café sin leer la borra.


≈ 


A UNA CIUDAD DETERMINADA


Recuerdo un río de gaviotas suspendidas,
una cúpula verde cortada contra el cielo.
Recuerdo una foca, una torre en una playa,
una estatua mirando las barcazas,
el modo en que la mente
ordena otras calles, sábanas distintas.

Recuerdo bares,
diálogos fugaces sobre la vista del mundo,
versiones de la tarde y de luna, esbozos de amistad,
silencios extranjeros.
Recuerdo una ciudad que no ha ocurrido,
caras que tampoco ocurren más.


≈ 


RUEDAS


Es el momento de apelar
a la memoria, las novelas,

la cicatriz del tiempo,
la observación de la realidad —

Uno se repone
de cualquier cosa: de la trinchera,

del ostracismo, de la baja
chance de los planes

y recomienza todo
porque sí,

porque los días, piensa,
deben ser mejores.





EPÍLOGO

                             Te mostraré qué es el miedo en un puñado de polvo
                                           —T. S. Eliot


                                           Mi corazón espera
                                           también, hacia la luz y hacia la vida,
                                           otro milagro de la primavera.

                                           —Antonio Machado


Hora de preguntarme
por qué a menudo preferí cierta poesía,
por qué supuse ávidamente más hondura,
más refinamiento en lo velado
(si, de todas las capas que cubren,
la más efectiva es quizás la desnudez)

Yo querría decir las cosas
como Brecht, como Le Pera, como Buarque,
como Vallejo en Lima
una tarde de lluvia — y temo la respuesta
como a una caja vacía.





sábado, 16 de abril de 2011

DECLIVE DE ASPIRACIONES



imagen: Chunming Yu, The Passage of Time, 2005


MERMAS

De los libros
del sueño de Eldorado

el mar y la roca
las islas de la mente

de la otra carne
de los perfumes de Arabia

ya no bajan causas.




LAICOS EN EL TEMPLO

Una marea incontable
desfilando ante los cuerpos
con salmos y elegías

Una marea incontable
canonizando al césar, produciendo
ceremonia

Quédate lejos, dios,
sigue ocurriendo en la conjetura
no vengas a la fe del paganismo

No cesará la noche encubierta -
algo indominable nos condena a combatir
el clero de la mente con mesías





CITACIÓN

Los peregrinos en la cubierta,
rezando al rayo del sol en el Mar Rojo.
Y entonces una frase: las noches caían sobre el Patna
como una bendición.

O el tiempo de Petrarca,
tanto más veloz y leve
cuanto más se acerca al día final.
O el comienzo más perfecto: Llámenme Ismael.

Frases subrayadas en los libros,
1978, 1980, 1973.
Aunque debe haber forma de saberlo,
no lo sé. Pero una vida

puede sostenerse de algún modo
en frases sueltas.
Quienquiera que yo sea
me encomiendo.

El curso, la marea, el color blanco.
O cuando alguien escribe
que él también es apariencia,
que lo está soñando otro.




DERIVA

Estás en Cadaqués, recién huérfano
entre cuerpos de gin y de cerveza
boreales, enrojecidos
y vas a Châtelet
y ponés la leche y la manteca
en el alféizar de Stalingrad
y te rendís ante Anouk, cuyo nombre
es imponente
y cruzás el frío de Hamburgo
y el frío inútil de Oslo

Estás en el Parque Centenario
acumulando libros
golpeando una bolsa delante de un espejo
mudándote a Flores, a Núñez
al frente abismal
de una familia
el concierto de planes
y liturgias, el póker de amigos
las cenas en el tiempo
acantilado contra las noches

Estás en la aldea de provincia
comprás una sierra, una tupí
hacés la mesa, la escalera
las ventanas de tu casa y traducís
escritores de una isla
cuando los chicos duermen
juntás las ramas secas
de pino y de acacia para el fuego
para el invierno que corta
al caer la tarde

Estás en el Parque de los Patricios
los días se encadenan repetidos
solamente lo efímero
es variado, les cocinás cuando vienen
limpiás el departamento
buscás compañía en ocasiones
y en algún momento
vas a morir
haciendo lo mismo
simulando una dirección.




I. M.

Me levanto a la cocina.
Mi padre sentado en el living a oscuras
en mitad de la noche.

Nos vemos en silencio
por el vano de la puerta.
Poco después

guardo su reloj, unas corbatas
reparto las camisas
a mis tíos.

Poco a poco me acerco a su edad.
En treinta años, el silencio no ha cedido.
Delante de mí, el pasado.





OMNES IUNCTI VINCEMUS

Dieciocho siglos después,
leemos de Diocleciano, persecutor.
De su ejército inflacionario,
la burocracia, los duces, la servidumbre.
El editum de pretiis maximis
y el fatal mercado negro.
La tetrarquía aceitada, las termas,

el palacio de Spalatum...
Con todo, mató con mano propia,
al menos, y cumplió su dimisión.
¿Qué leeremos, dentro de veinte siglos,
de nuestros propios gusanos
si acaso la historia no los borra
violenta, irreparable, piadosamente?




LÁUDANOS

we'd cut  'em in half with a machine gun and give 'em a Band-Aid.
-Apocalypse Now


Oh celebrad
lapidamos el tabaco finalmente
alejamos el cáncer la tos
el enfisema
Introibimus ad altare salutis

Una nación
de cuerpos sanos -

Y siempre nos queda el hidromiel
un caballo de Atenea
que arrastrar
siempre podemos
seguir perdiendo Troya

Oh patria
sólo ahuyentamos
los humos más débiles




DUDAS

¿Conviene hacer zazen o hatha yoga
retirarse en un convento
leer a Steiner a Gurdjieff Lanza del Vasto
Krishnamurti el mismo Silo

seguir a algún santo como un deadhead
orientar la cama al norte
o pensar que todo es arte
o música o poesía o política o deporte

o trabajo o sacrificio o nada de eso
o que el cuerpo es un templo
y somos lo que comemos
-que Etiopía nos perdone-

y hacer permacultura y no fumar
y contribuir cada cual desde el puesto
que le toca feliz y perdonado o maldecir
detestar envejecer o renunciar

agarrarse un pedo consistente cada noche
dedicarse a la lujuria, la herejía
la paciente destrucción del pensamiento
y el dolor, la supresión del deseo

la mera aceptación del día que huye
o hacerse a la mar heroicamente
y volver de ningún lado como el viejo del bote
con poco más que espinas a la vista?




BUENOS AIRES, 1970

We are stardust, we are golden
—Joni Mitchell

El cine entero
extasiado por el volumen

sonriendo por el barro
los bañistas, la ilusión del exceso

Luego fue el sordo
oleaje del tiempo —

Lo que queda por delante
es el número de Hendrix

el mundo más vacío
los cuerpos deambulando por el campo

las sobras esparcidas de la fiesta
lo terriblemente breve

de la música.




TÍAS

Elena baldeando el patio
cada mañana, regando las plantas,
poniéndoles alpiste a los canarios.
Su padre sentado en una silla,

pensando en árabe.
Aurora en su pieza de costura
hilvanando el dobladillo al pantalón
de un sobrino.

La pobre Aurora, el maniquí,
la imagen del Sagrado Corazón
sobre la Singer,
el imán de los alfileres.

Amadas inocuamente —
dos mujeres en una casa de Flores
apagándose despacio
como una vela.




CASA

Una ventana en Haugenstua,
el cielo anodino
detrás del pavimento

Un leve malestar, un
pico de presión sin importancia
pone en duda mi fe en tu inexistencia

y el pensamiento de golpe
cruza el mar como un albatros,
como una liebre a la madriguera.




CANTO DE LOOR

Quizás sea
que toda la vida cantamos
imprecisiones

Difícil asociar
la vejez del mandatario
al juramento de gloria

la del síndico obrero
a laureles conquistados —
difícil ver un acto de provincia,

la ropa, las manos
las caras del palco y la asistencia,
el canto a coro

sobre la noble igualdad —
la patria no demanda
apenas va soldando otras cadenas

el gran pueblo saludado
una mera enunciación
un antiguo esplendor inexistente.




TIERRA FIRME

No hay mucha pampa en mí
ni sierras o montes ni planicies
áridas, australes, despobladas —
ignoro el nombre de las aves y las plantas.
Tampoco hay mucho puerto, ni calles,
esquinas del pasado

No hay mucha patria en mí
ni hay mucha nación,
apenas la liturgia, festivales,
reinas de la vendimia, vírgenes de provincia
detalles que sugieren
tierra firme

Contra el que aprende el orgullo
de amar una bandera
de regar el suelo federal,
está el que nace en un barco inexistente,
el que se exilia en días, en caras,
en cuerpos determinados

No encuentro suficiente
el mero plural, la mera vecindad,
la iglesia de la lengua.
Un país, en cierta forma,
es una casa prestada — sin embargo,
tampoco transcurro en otra parte.




DISTANCIA DE LAS COSAS

Los poetas carecen de pudor respecto
de sus aventuras: las explotan.
-Nietszche

Ah, la luz se descompone
y todos los bosques de Trakl,
los bosques estúpidos de Trakl
vienen a mí.

Pero no es la noche
o la lluvia de Lima, o el lago de Albinoni,
los álamos de Bravante. En un punto,
el pesar sugerido

siempre es falso, cobarde,
inconmovible - el tenebroso
riesgo del arte, la emoción
por interpósita persona.

Otras luces más graves se apagan a diario
y no cambia la distancia de las cosas
ni los ruidos, la rebelión aprendida
o la gratitud.

La noche termina
en un comercio de la piedad -
la verdadera elegía
es otra.




ATARAXIA

Ahora que pasa la hora del cuerpo
hartémonos de pensamiento
supongamos una audacia más carnal, reconstruir
la cabeza desde cero
negar tres veces toda explicación imaginar
el peor maniqueísmo una argentina del norte
y una argentina del sur o del este y el oeste
separar los conjuntos
reunir en un campo al bienpensante el cantautor
la horda visionaria la cúpula creyente
estar en otro comiendo y libando como un cerdo
y luego eructar
prohibir el maniqueísmo abrazar la indiferencia la
ley inescrutable revisar la juventud el abuso
de la palabra muerte
antes de terminar en la punta de una columna
callado también, desconfiando de la palabra no.




LA ESCAMA DEL CORDERO

La carne se aísla
en su propia naturaleza -
lo otro se alimenta
del vacío.

Delante es un pozo
por donde caen las vacas, el aire,
los hijos - una alianza lejana
entre el fósforo y la pólvora.

Señor, o no,
somos intento, somos
tu largo silencio
en cada rostro del mundo.




A UN TONTO

La soberbia no es grandeza sino hinchazón
-San Agustín

Y el Señor vagó horas de ocio
y persiguió piedras arrojadas con hastío
por su inmenso poder.
Yo Existo! Yo Existo! -gritaba-

Pero no había creyentes en los templos
ni blasfemos en los patios.
Así, una mañana, animó el universo inagotable
hasta la última oscuridad.

Y naciones libres y aldeas miserables
reconocieron la gloria y la ira
en la dispensa de la lluvia
y la condena de la peste.

Y la fe tocó la daga
y el pecho de los muertos. En verdad, en verdad,
tuyo es el reino y la lluvia
y la peste.

Amarás a dios por sobre todas las cosas,
dice, y dios soy yo. Y la venganza es mía.
Pero no creó el mundo
ni levantó una iglesia

ni se miró en las aguas
o en los ojos de sus obras
para ver el rostro de un demiurgo
menor, colérico, rollizo,

caste de arte, lejando de
presente, pasada, futura divinidad.




NI EL HACHA DEL VERDUGO

The sound you make is muzak to my ears
—John Lennon


¿Qué serán estas miserias
al final de los años?

El dinero del gulag
frente al verano vacío

Mi rencor a un funcionario
con sus palabras obesas

los versos tediosos, reptiles
de una pobreza ilustrada

El tiempo se llevará estas cosas,
declinará los espejos

El tiempo deshará
las últimas columnas de recuerdo

Una mota de polvo
en el registro.




ORDEN

“Importante celebración budista en el Zoo de Buenos Aires.
Los lamas de la Asociación de Budismo Mahayana
llevarán a cabo la tradicional ceremonia de ofrenda
de fuego frente al recinto del leopardo de las nieves.”

— 18-11-08 en Palermonline


Un mapuche profesional
muestra a la cámara una especie de tambor

pintados en el cuero
hay dos círculos concéntricos

cuatro flechas en los bordes
apuntan hacia afuera

con voz apodíctica explica
que esos signos representan

los ciclos del universo
y la armonía del cosmos —

Una suma de fragmentos,
una materia de fe por excelencia.




IGLESIA

En nuestro credo del todo menor
desgarramos europas, condenamos
y adoramos, invadimos territorios,
promulgamos evangelios. Tenemos
papas y bulas, obispos desafiantes,
luises, hugonotes, arrianos, albigenses,
cruzados, mártires, hogueras.
Discutimos la transubstanciación

de una línea, un verbo, un adjetivo.
A todo esto, claro, lo que no es evidente
en absoluto es el dios. Nuestro altar es una mesa
frente a otros, una misa endogámica, de codos,
farisea; nuestro cielo, una reseña,
una palmada en el hombro,
el infierno que nos quema es la tibieza.
Hay que ser pelotudo, me repito.




OBJETIVISMO

Abro la puerta de casa, el ascensor,
el edificio.
Cierro la puerta de casa, el ascensor,
el edificio.
Cruzo la calle — siguen cayendo las bombas.
Otros clavos en la cruz.

Hace poco estuve afuera
y me traje los jabones del hotel.
Ahora me lavo cada tanto
con jabón de otra ciudad:

de material como éste
hago estrofas.
Hay algo vano, hay algo muerto
en el gusto por la expresión.

Las víboras mudan de piel.
Uno abre y cierra puertas —
líneas que esperan la epifanía
de un hecho trivial.





CONSUELO CÍVICO

si me quedan todavía
otros diez años
a un promedio anual de una docena
habré traducido cuando menos
unos cien poemas más

sumados a los que tengo
ya van a ser bastantes y mi vida
como la vida de Hwang
aquí a la vuelta, o la vida de mi dentista
por breve y poco insigne

habrá sido más valiosa
que el parlamento argentino
habrá hecho menos daño
que vejar con las palabras




OBJETIVISMO II

No todos los días, pero un día,
cada tanto,
uno se harta de la distancia,
uno se harta de escribir o de leer
una escena cotidiana o inconclusa,
intrascendente,
y suponer que refleja una epopeya,
un orden en el cosmos,
la cifra de un enigma o de un dolor
capaces de alzar
una ceja de entendidos.

No todos los días, pero un día,
cada tanto,
uno quiere un dios en serio,
una puteada en serio,
una agonía en serio,
decir directamente que el mundo es una mierda
o fascinante, o que la vida es un soplo
contingente, inescrutable,
biología meramente, o milagrosa,
placentera, emocionante,
ontológicamente caribeña,
o que los hijos crecen
y uno se va estancando
o que los cuerpos se entienden
pero las almas no
.

Un día, cada tanto,
uno se increpa frente al espejo —
harto de dragar en el silencio.




FIORENTINO - MANGIERI

Uno signó durante años la lectura
de un barrio —
un diáfano subsuelo de Alejandría
en un barrio de un tren y de un molino.
Un puerto de barcos
sin zarpar aún, o de barcos ya amarrados
a vientos desvanecidos.

El otro hizo libros
bitácoras de polvo —
los libros más difusos y delgados
de una casa.
Oh, tu cara en el féretro.
Que empiece tu viaje
a una costa mejor que ésta.

No sé si conocieron.
Se habrían entendido. Ahora,
como citabas, la muerte es nuestra.
Privado de abarcar
nuestro sentido, reúno
fragmentos, señalo solamente
estas relaciones.




PESADILLA DEL TRÁNSITO

El arte fue una inquietud
desde los días del barrio.
La preferencia obsesiva de una palabra
y no otra, la justeza de una imagen
que habrá de ocultar
tanto como revela.

El amor fue una inquietud
desde los días del barrio.
La pasión aplicada como ungüento
sobre arquetipos fugaces,
las costas de la dicha, las certezas,
que no deben comprobarse.

La nación fue una inquietud
desde los días del barrio.
La suerte de la grey ante el poder,
la suerrte del poder ante la grey,
los coros de la historia,
la tierra de los siguientes.

Ahora es otra la inquietud
desde hace unos minutos.
La materia y el alma, la memoria,
el tránsito, los tubos,
la sirena que ulula,
la sala de angioplastía.




PARA LUEGO TU PERFIL

a Fernando Gordo, in memoriam


A metros de tu cuerpo, tus amigos
cantamos alabanza a tus virtudes
cubrimos el arco de los temas —
tu humor, tu obstinación, tu fatalismo,
tu sentido espartano de la culpa.
Repudiamos la muerte prematura,
lo parco del designio.
Hicimos, claro, alguna broma
y a la mañana
te acompañamos al cementerio.

La última vez que hablamos,
poco antes, la sombra estaba ahí, inevitable,
metida como un vidrio entre las frases,
y mi sentido del tiempo
se alejaba del tuyo como un río asustado.

Todo eso fue en noviembre,
ahora estamos en abril.
Nada más absurdo que nosotros
haciendo Hamlet
pero le hablo a tu espectro —
Ya no condenaremos a mansalva
ni daremos atributos al jardín de los ateos.
Desde el aciago noviembre,
desde el tórrido noviembre convertido
en frígido emisario,
todos los muertos se te parecen.
Y aún no sé cómo borrar
tu dirección, tus coordenadas.




YACANTO

a J. M. Moreno - in memoriam


De vez en cuando una trucha en el río,
los loros que chillan en la arboleda
y van de los pinos a los nogales
delante de la casa.

Un verano exactamente igual al otro —
sólo el color de la barba cambia,
el ritmo del hacha
contra la leña.

Una extraña moral da maíz
a las gallinas, riega la huerta
planta robles para el futuro.
Las tropas de Vizcaya, la gente

en Bilbao, canciones truncas,
dejos de acento,
el frío que baja finalmente,
la escopeta,

el hierro que entra en la carne.





TRÓPICO DE FUGA

...hacia qué meta trazada por el destino –en el día
o en la noche– hemos de correr.

—Píndaro



Despierta de golpe en un avión
y se pregunta qué hago acá
consulta y nadie
le explica muy bien adónde van
y concluye que no van a ningún lado
la verdad es que hay motivo
para pensar que está en lo cierto
lo que es idiota
es que se ufane de su ignorancia
como de una valentía inteligente
como de una certeza
preferible al puro miedo





INSTANTÁNEA

Al cabo aprender
que la piel más suave y la peor de las fauces
el éxtasis que muestra
la vanidad final de cualquier palabra
y la miseria de las partidas
la redención esbozada
y el regreso al alma propia
pueden estar a un minuto, una costumbre
una charla de distancia.




DIFERENCIA

un cuerpo en la cama
sin dormir
repasando el cielo raso
inscripciones en el yeso amarillento
imágenes que caen
de goteras invisibles
cuando huye el día

una imprevista licencia
que irrumpe
una concesión del azar omnipotente
un cuerpo en la cama
sin dormir
pensando
que es parte de otro insomnio




CARTAS

Nos desnudamos casi de todas
las formas posibles

todavía falta un paso, mínimo
improbable

que confirme
la eucaristía ilusoria del cuerpo

la engañosa razón de los días
en su crepúsculo breve,

verdadero.





AFTERGLOW

a Silvia


dios, los hados,
la corte de sátiros,
quienquiera que seas,

cuando la arena y la luz
comienzan a fugar
hacia el invierno

y cada palabra resuena
lejana como el mar
en una caracola,

¿ahora me envías
su voz, la vista de la gracia?
de acuerdo, pues

no seré yo quien la rechace,
no le daré más muerte
al gélido carro del Tiempo.





CONJURO

Dado el horizonte de la ciencia
me inclino a la magia —
he puesto tu libro junto al mío

ahora, que las almas y las palabras
se entrelacen
que un poder impreciso

interceda en este nimio
asunto humano y lo eleve
como un vapor secreto, privado

hasta la roca aislada
donde sólo anidan cosas
permanentes.





CONSTANCIA IMPERFECTA

Un rayo cruza tu lenguaje
y estalla en el pasado.
El viento sacude los árboles
que ya no dan fruto. ¿Qué hacemos
buscando una calma inverosímil
detrás de las nubes? Aceptemos
que nuestro idioma es la tormenta,
que saltar o no saltar
es un acantilado. Que la razón
nos sobra. Que los cuerpos
se buscan escandalosa, sabiamente,
para no hablar de nada
y trascender de a ratos, como pueden.





INCISIONES

Por qué abandonar
el bálsamo del hades

para ver la destrucción
la partición del miedo

Por qué dejarlo
para ver materia frágil

el vacío del verbo
la maniobra de la rata

reafirmar en la pasión
una forma de cuchillo





FANTASMAS

ahora vendrán las devoluciones
un libro un shampoo un secador de pelo
el fracaso va a estar en lo que no -

fue un tiempo bien o mal gastado
es mejor o peor esta mañana
el tiempo se torció se dilató

entraron años en un día
o huyeron noches en un segundo
las palabras se torcieron

ganaron magnitudes
de gloria de vacío de una alarmante
insignificancia

en resumen somo esto
una baileys una hebilla
dos peceras enfrentadas





AUGURIOS

a Silvia


¿Qué van a hacer ahora nuestros cuerpos
cuando la noche caiga sobre el pasado,
sobre las sombras alimentadas
como mascotas funestas
en medio de una playa, última, posible?

¿Qué van a hacer las manos
que no mataron lo que había que matar?
¿Acariciar el perdón que no importa?
¿Descender más despacio?
¿Hundirse en el bolsillo del consuelo?

¿Quién va a decir que fue un bien
lo que traerá la borrasca?
¿Quién va a hablar,
quién va a vivir por nosotros?





DICIEMBRE, 24

Hay cené como si nadie
hubiera nacido jamás en palestina
como si todas las catedrales
los oratorios, las miserias y los
reinos de occidente
me fueran ajenos, y veinte siglos
de testamento y fuerza
no pudieran contra una sola persona
a mi pesar
un plato de carne, ninguna garrapiñada

Entre cohetes lejanos
la comida fue sombría, desolada
quizás una parábola de algo por venir
con más brutalidad
y contundencia -
la hora en que las amarras
se sueltan del todo, para siempre
y uno se aleja del único puerto
vacío, solo
definitivamente.





DECLIVE DE ASPIRACIONES

Entender el arjé,
las vías de la ascensión
refutar a Protágoras
abarcar las herejías
el mundo de lo visible
y lo invisible

Discernir
los rostros de la Odisea
los mares y las sagas y los infiernos
libros de los cinco continentes
todos los excesos
de la belleza

Tocar Voodoo Child
amar como Casanova
cantar Acalanto, Don Gayferos
Romaria
oír música de cámara
sin aburrirme

Tener plata
ver a mis hijos contentos
recordar
olvidar
saber qué negocio van a abrir
en el local de la esquina





BLANCO SOBRE NEGRO

a una isla me llevaría el aleph
o el cuarteto de alejandría
poemas de cavafis o ungaretti

llegada una hora más irreversible
quizás uno elija al fin una patria
o una estrofa, una canción

dudo que en ese momento
vayan a interesarme
postulados de un ensayo

domingo, 14 de febrero de 2010

ARAÑAS


DIATRIBA

Nessim diría que moran en tí los enfermos,
los profetas, los solitarios,
todos los que fueron hondamente
heridos en su sexo.

Oh tierra estúpida,
ajena del mar,
tus jóvenes pasan con música muerta en el rostro

Oh, suelo de beatas y procesiones,
de actos cívicos y parlantes defectuosos,
tierra sin otra epopeya que los domingos

Que la anarquía te arrase
y te funde, acaso, nuevamente.


Santa Rosa de Calamuchita, 1998




ANALES

El crápula y las súcubas
una corte de lameculos
los Templarios
el leve interregno
y un grave defecto del Islam

El territorio que asciende
ufano
al infierno.





REGNAUT de BEZIERS

“Exquisita la joven, y dulce con todos
—vuestro gusto nunca ahorra—
En cuanto a lo otro,
veo con hábito, Sire,
que detrás de las palabras
no siempre anida un cerebro,
tal órgano magnífico y sutil.
Si puedo decirlo,
intuyo que muchas voces
son gobernadas por simples
bolas de mierda.”





PERFILES

Un grupo de jubilados sube en Embalse al micro semivacío.
Su manera viscosa de avanzar por el pasillo;
los bolsos, los alfajores,
las bromas de contingente.

Volvemos a la negrura de la ruta
apenas alterada cada tanto
por las luces de un auto.
Almas en tránsito

o mero pasaje de la carne.
Una especie de Brueghel;
el silencio del sueño nos concede
alguna dignidad.





COMISION

Id, cantos míos, contra el terror de provincias
el cincelado miserable de la rima
Id contra el sarcasmo de la urbe
contra la paridad del pensamiento hostil
(Un sujeto medio con más vocabulario cada año)
Id contra toda inmediatez
id contra el lenguaje inteligente
Id, por fin, contra la abundancia de la época.
Claváos como dardos en el silencio.





LITTLE HORSE

Ahora pienso que la actitud del consorcio
no era sólo benevolente con Johann, el portero,
que a veces recordaba las trincheras alemanas.
En los hechos, todos temían el celo
con que alimentaba la caldera.
El senor Pencel, un arquetipo de la mesura intrascendente,
y su hija, salida de un Degas, inmerecidamente etérea.
Luego los Fuchs, con un número indeterminado de hijos,
y los Bourbon, una trilogía de boxers
aparentemente próspera.
Los Ainsestein, y aquella madre con aspecto de Treblinka;
acaso la única familia del consorcio más escandalosa que la nuestra.
El Sr. Maniglia tenía un rito particular:
cuando se le escapaba un pájaro de alguna jaula,
ponía un cebo en la vereda de enfrente
y esperaba hasta que se acercase, las horas que fuera.
Entonces le pegaba un tiro.
Un edificio que nunca
termina de derrumbarse.





ARAÑAS

Mientras no se excedan de tamaño y de costumbres,
les permito habitar en las vigas del techo, la baulera del placard,
algunos rincones del baño, el espacio detrás de la heladera,
el área de las patas, debajo de la cama.

No me gustan particularmente, no me molestan.
Las uso para pensar en lo diverso y lo efímero.
A veces me cambia el humor y las mato
sin remordimiento. Mi espanto
no es de este mundo.





OUTREMER

Calcinémonos bajo este sol impiadoso,
huraños, malolientes;
marchemos agotados padeciendo el frío de la noche,
dejemos las heces a nuestro paso
y arrasemos las aldeas,
violemos a las mujeres pensando en nuestras esposas,
robemos el agua y la comida y el licor y la hacienda,
sepamos
que el tiempo hace gestas con estas inmundicias
y que hablarán de nosotros con la pompa de los claustros.





WALDEN

I. Dejo el bosque definitivamente
para volver a las construcciones humanas.
El silencio también
engendra peste.

II. La realidad se vuelve más sospechable y fragmentaria
cada invierno.
Ordeno palabras, pulcra, pasivamente.
La primera persona del plural
me parece por momentos un abuso.

III. Cada vez más
aspiro únicamente
a las buenas imitaciones.

Los verbos empiezan
a conjugarse en pasado.





LOS VISITANTES DE LA NOCHE

Nunca volví a saber
de Alain Cuny, o del actor que hacía el diablo,
o de la voz de Michele Arnaud.
Hace años,
hubo para ellos una leve inmortalidad.

Dónde está la cámara
que nos filma a nosotros
antes de que entremos para siempre en el silencio
habiendo callado tantas cosas.





TRISTÁN

Injusto ni triste acaso
fue el término,
pues, ¿cómo sostener el alma arrebatada
entre la turbia gravedad del mundo,
sobre la tímida escala
de nuestros propios corazones?




todas las cartas de amor son ridículas —F. Pessoa


Tu barco sale el lunes.
No encuentro gran cosa que decir, en realidad.
Sólo impresiones,
los restos del viaje.
La intuición de otro puerto vacío.





UPPER WEST SIDE

a M. D.


Después de la ciudad está el museo.
Los dioses me hablaron: las máscaras,

las armaduras, las hojas de palma.
Las columnas y las ánforas me hablaron:

La cerámica, el granito, los bustos reconstruidos,
los ojos huecos

el tiempo curvado como una espiga.
La seda y la filigrana y las ceremonias me hablaron:

el roble que permanece,
la tarde y el cuerpo avanzando hacia la noche.

No la dejes ir –me decían– no la dejes ir.





DOMINGO DE PADRE

Estamos los cuatro mirando televisión.
Pompeya se mezcla con los restos del almuerzo
enfriándose en la mesa.
En una pausa, les hablo de los volcanes y les cuento que Arshes
veranea en Santorino, la Atlántida misma, dicen.
Nicolás abre los ojos. Ana cambia de canal. Lucía retira los platos
y pone agua para el café.
A lo largo de la tarde haré bromas, comentaré cosas por decir algo.
Después se irán.
Por suerte, lo ignoran. Cada domingo que vienen,
cada día que transcurre, fugaz e insuficiente,
sólo construyo una parte de sus recuerdos.





ESTACIONES

Bajo las escaleras.
Nada; las venas.
Ninguna idea en particular.
Y entonces las caras en el andén
ya no son dignas, adustas,
vulgares, inexpresivas.
Sólo son cuerpos
más cerca o más lejos que el mío
de su destino.





ARTE HOSCO

Has escrito al final de los surcos
donde el poeta del Liffey puso headland.
Has afrentado a la niña muerta
de Swansea.
Has escrito olmo-roble en la campiña
sin entender al pisano.
Has escrito presumir,
sin saber si era jactancia o conjetura.
Has rebajado el parlamento de Lorenzo
al habla de un capellán.
Has elegido nombres y verbos
sacrificando ecos.
¿Seguirás escuchando siempre
tus propias palabras?
¿Seguirás traduciendo mundos
por una causa insignificante?





LOS CORRECTORES DE ESTILO PENINSULARES

Vuestra herencia de la Mancha os da la potestad:
con celo implacable, inquisidor,
la tinta roja de vuestra pluma sentencia y endereza
el extravío de estos mares.
Ya no hablaré de inusual sino de infrecuente,
ya no diré en contraste sino por el contrario,
y espero además no coger frío.
¿Por qué no marcháis un poco
a la puta madre que os pariera?





MARINA

Desierto,
escorado entre el guano y las algas de la arena.
Un pájaro apostado en la cruz de la mesana.
El ajetreo, los puertos de ultramar grabados aún
en la madera reseca.
Una majestad que el agua dulce ignora.





CICLOS

Tendría seis o siete años
cuando subiste al Empire State
y volviste fascinado por aquella imponente
proximidad al cielo.

Recuerdo exactamente el color de la valija,
tu entrada por el vestíbulo de casa,
los regalos que trajiste de aquel viaje,
aunque me cuesta recomponer tu cara en mi memoria.

Nicolás entiende tu existencia de una manera simple,
como un dato; tiene ocho años ahora,
y hace unos meses subí yo al Empire State
fascinado por los puentes y la nostalgia.

No sé qué pensó durante mi ausencia.
Acaso pensó en mí,
pensando en él, y en Ana y en Lucía,
a través del Hudson,

soltando al Atlántico mi amor a ellos;
acaso vos también hayas sentido
que también nosotros éramos una especie de altura
donde el vapor del mundo se diluye

y el pasado y el presente parecen justificarse.
Y quizás también él ascienda un día a ese raro silencio
que al menos por una vez
da vuelta el alma como una media.

Supongo que son ciclos inexplicables,
códigos del tiempo y del azar.
Sé que vos y yo
finalmente bajamos.





LA POSESIÓN DEL JADE


Primero dejó de ser fácil,
después dejó de ser evidente.


Nuestras ciudades volvieron a separarse.
Mejor es pensar que hubo una pausa
en la fuga del tiempo.
Evitar la certeza,
caminar del brazo en el frío de la avenida,
grabar obstinadamente
el eco de una luz, la efímera
substancia de los gestos.

¿A qué lealtades
pertenece el daño?
Aún serás un norte impreciso
hasta que el hábito ceda.
Ahora sabrás el barro que empuño;
yo sé el minotauro que rige la noche.





HORAS SERENAS

I. por qué ahora
el rostro cautivante
la voz ajena

que duerma tranquilo Urías
la pasión se ha vuelto casta
civil
un mero pensamiento
de oficina

II. por qué ahora
que es tarde
el rostro cautivante
la voz ajena

que duerma tranquilo Urías
la pasión se ha vuelto casta
civil
un mero pensamiento
de oficina

de todos modos
que no confíe





MILENIO Y SEGUNDA VENIDA

Que no haya aparecido entre los fuegos de artificio
es un gesto de respeto a los millones de orientales
que lo ignoran.

Ahora,
es de esperar
que si un gran meteorito se incrusta en la faz de la tierra
los sobrevivientes no empiecen a adorarlo.





PUERTO STANLEY

Dos veces advirtió Cuchulain a Etarcomal,
perdonándole la vida.
“No me iré hasta que mi espada
no enrojezca de tu sangre
–dijo sin embargo Etarcomal–
o tu espada no enrojezca de mi sangre.”
“Si es ésa tu voluntad, ésta es tu hora”,
le respondió Cuchulain, e hizo honor a su palabra.

Diverso fue el juicio de sus pares:
Etarcomal el Valiente, Etarcomal el Breve,
o Etarcomal el Idiota.

Una fama menos perdurable,
pero una vida más larga,
eligieron, por ejemplo, Iollan el Galgo,
o Menéndez el Argentino.





TOKAI

El gran terremoto de Tokai ocurre –decían– cada setenta años.
En 1911 destrozó Tokyo.
Yo estaba en Tokyo en 1981. Recuerdo las advertencias
en el lobby del hotel, en el Times, los baños, las escaleras,
los ascensores vertiginosos.

Por la ventana del cuarto, atemporal e impasible,
la imagen recortada del Palacio Imperial, copiándose a sí mismo.
(Siempre guardé papeles, folletos de tren, tarjetas postales, mapas,
cosas que leer o releer, entregado alguna vez al placer de la nostalgia,
con una ciega confianza en el futuro).

Por lo demás, caminé durante un mes
por calles de símbolos inescrutables
e intercambié reverencias hasta el cansancio,
separado de la realidad.

La insistencia de ese recuerdo –han pasado veinte años–
sólo responde a la simpleza de la metáfora:
un hombre en el mundo, sin entender los signos,
esperando un terremoto.





LIBROS

A mi padre (1917-1977)


Tus libros, finalmente, empiezan a ser míos.
Hojeo al azar
páginas de Sarmiento, tu amado Chesterton,
la prosa de Boissier.
Miro las marcas
en los párrafos que elegías.
¿Por qué no hablamos casi nunca
de estas cosas?
¿Viste en mí
el mismo apuro que observo en ellas
por enfrentar el mundo?
¿Tuviste también la sensación
de una soledad que regresa?





A UNA SOMBRA


el nombre es sólo un sonido
y el eco de la voz —Marco Aurelio


Habrás muerto, supongo, hace más de treinta años,
y jamás te escuchamos hablar de otros parientes.
Toda la familia murmuró por lo bajo
cuando la tía Magda te presentó como esposo.
Oscar Eulogio Gómez, mayor retirado del ejército.
Un hombre de uñas prolijas.
(“¡Faltaría más! Permítame, por favor.”)
Para mí, debo decir, eras un viejo petulante
—ahora lo sé— con la finura fallida del militar argentino.
Aún así, mi primo y yo aceptábamos a gusto
las monedas que nos dabas delante de los grandes
en ostentoso secreto.

Imagino que se estafaron mutuamente.
La habrás seducido con anécdotas castrenses de alzamientos e intrigas,
aludiendo a generales o coroneles del momento
mencionados en confianza por su nombre de pila.
Ella te habrá deslumbrado con las alhajas y pieles de imitación,
y con los veinte años menos, todavía voluptuosos.
Te antecedió en la muerte, sin embargo.
Para nosotros, entonces,
entraste de inmediato en un rápido olvido.

Fue una condena natural.
En realidad, no eras peor que nuestro clan.
Acaso tenías los colmillos más gastados
y encontraste una forma de seguir comiendo.

Un alma más en las aguas del Leteo.
No creo que nadie haya vuelto a nombrarte.
Eso es todo lo que yo puedo hacer.





MAR DULCE

Los primeros barcos trajeron la codicia,
la ralea borbónica dispuesta
a una futura ilustración
bajo el amparo jesuita.

Los segundos barcos trajeron la expulsión,
la muerte en el mar o en el olvido,
el cambio de reino y de barbarie,
la gesta de comerciantes.

Los terceros barcos trajeron el presente,
el hambre meridional amancebada por la carne patricia,
la indignación farisea, las mieses del dolor,
los puertos en suspenso.





LEVIATANES


El desprecio penetra incluso
la caparazón de la tortuga —
Proverbio persa

Donde quiera que estés, la muerte te alcanzará,
aunque estés en torres altas —
El Corán


Puede enseñarse el odio;
un odio claro, paciente, definitivo.

Puede inculcarse el odio
a toda tu estirpe, Ahab.

¿Pero qué hay de tus hombres?
¿Qué hay de los arponeros,

de los remeros, de los vigías,
soñando con el doblón de oro

y con cazar tu ballena
y con el júbilo de esposas jubilosas,

de rameras, de hijos orgullosos,
cuando regresen al puerto?

¿Y qué hay de Starbuck,
sometiendo la certeza a una visión?

¿Cuál es el rostro de Starbuck
para esperar otra suerte?





MANADAS

Son cientos de ñus buscando pasturas.
Y tres o cuatro leones.
Cómo no pensar que
podrían destrozarlos con sus cuernos
por pequeños que sean.
Pero los ñus por naturaleza
ceden a los leones algún hijo.
En eso se parecen a los pueblos.
Detrás de los leones
vienen las hienas.



de FARO VACÍO (1983)


es imposible comunicar la sensación vital de ciertas épocas de nuestra existencia,
lo que es su verdad, su sentido, su esencia sutil y penetrante.
Es imposible. Vivimos, como soñamos, solos —
J. Conrad






PATERNIDAD

A estas fronteras
al planeta que vaga en el cielo majestuoso
sin otro destino

a grandes planicies
a este país de tantas armas
traigo un hijo

yo
que sólo soy árido y confuso





THE SEAFARER

También voló Dickie
y me decía de un puesto en australia
o arabia saudita
hasta comprar un velero.

Dickie el inglés
que vivió veinte años al lado de casa.
No será la última vez, le dije.
Pero no sé.

Un lobo sangrante escarba la nieve.





ISLAS

Qué lejos estamos
Uno en cada costa del mar buscando amantes para
la noche estableciendo el pasado lo que cuenta al final
después de la carne.

O no. Qué cerca estamos, como es posible en cada costa del mar
buscando amantes para la noche entrada
estableciendo el pasado al final lo que cuenta después
de la carne.

Ah, mi cuerpo de hierro odia mi corazón de agua.

No despliegues las alas entumecidas
ni la importante envergadura de tus viajes porque tiemblo:
en el horror de la calle
con el rumor acabado de las cosas.

Ah Michele o Ana enterrada o María o
no sé.
La noche es cálida y tranquila. Sigo rodando,
embrutecido, sigo con fuerza.





ACANTILADOS


Oh Placer, hasta al gusano fue dado el éxtasis —Schiller


Sólo los faros en la sombra.
El pavimento mojado como una blusa.
Duermes aún? Duerme la blanca paz de los ciervos,
mi respuesta sería un vidrio.
Duermes aún carroña?
Sigue el concierto.
Se hunde la luna en el mar helado,
muerde los árboles el frío.
Debiera hacerme añicos en brazos de la armonía.
Vaciar el sentimiento
que nos pudre.





PUNTA MOGOTES

Tablas de gozo en la orilla salada;
nacido en las dóciles dunas del faro
cuando el sol era un topacio tibio del océano.
Tablas de plenitud en la puesta
con las últimas ráfagas;
nacido en las arenas blancas del deseo

yo,
feligrés orgulloso de los pilotes del muelle
tendido al sol cuando una red agrupaba los cuerpos hermosos
en una batalla de cisnes ensangrentados
yo, que dije:
reviente el universo en pedazos innumerables
si el edén prometido no contiene las almas vagabundas

nacido en la cálida ruta del verano bajo las carpas
mientras el tiempo era música en los días ociosos,
llego a la costa en invierno cuando no hay
nadie,
como el remo partido o la jábega rota
devueltos por la marea.




Uno de esos condenados sin remedio será Arquelao, según creo,
y lo serán cuantos sean tiranos de esa especie —del Gorgias



En un lugar de Polinesia, creo,
miles y miles una noche
los pájaros caían en picada contra el piso.
Así daba las órdenes yo
de los motores.
La muerte es otra cosa así de cerca y miserable.
Toda una noche, como aquella, fría.
Elijo el destierro.
¿Qué saben ellos en la Asamblea?





VALS DE ANOUK

Anouk
de la rue Lepic
a quien vi una vez en la sombra
muertos de amor tristes de amor
entonces

o sólo vi en la sombra
una mujer de nombre esquimal que no recuerdo
salvo su foto en el sahara
su foto hermosa en el desierto apenas
una vez

en una atmósfera quieta un poco triste
quizás dijera alguna cosa
porque era bella
yo no sé como ahora
pero bella

la conoció un sujeto alguna vez
la quiso bien y futilmente
hasta el otro día
en que que la calle era el plomo de las nubes

de las mismas nubes.





BALLERINA

Su recuerdo inevitable
su cuerpo terrible,
aceitunado
Su trampa, su telaraña
aquellos vestidos
Su corazón vacío en el que todos dejamos
una noche
sus desayunos
las tristes bofetadas de la aurora.





Nunca pasó la muerte vuestra
ni el pasado
ni los árboles o los silbidos de la tormenta.
Ni nunca pasó el café entre las manos de los vivos
la piedad entre las almas de los vivos
ni el tiempo.

Nunca pasó la muerte vuestra
ni el pasado
ni el mes de julio tan alejado de la luna
ni el mes de enero.
O caminar la violenta avenida del regreso
o besar el miedo de la casa
o hundir meramente la cabeza, como tercas medallas
como largos veranos.

Nunca pasó la muerte vuestra ni la vida
ni el pasado
sino que fue la pesadilla de siempre
el mar de ignorancia, la caída del catre
las ironías de la historia y las demás palabras.





NAYIB CHAMMÁS

Según un tatuaje del brazo, en 1881
nació en Líbano, en Amioun,
hijo de Abraham y Futín.
A los 14 años se fue a Pensilvania, Pittsburgh y Filadelfia
y otras ciudades
a vender peines, tabaco, botones y baratijas a los mineros.
Luego discutió con sus hermanos, dejó el dinero
y comenzó la vuelta.
Anduvo por Budapest, en el reino de Hungría,
Praga y Varsovia que eran pobres,
burgos y villas con los primeros humos de la centuria
y aldeas atadas al borde de los caminos, como cruces
pecados
o el mirar de los viejos;
tarde o temprano, hijas todas de la guerra.
Más años pasaron
y en Arabia
se unió con Ada, de quince, en invierno.
Llegaron a Guadalupe y tuvo negocio,
una quinta y ocho hijos
—algunos mejores que otros—
tres varones y cinco mujeres. Una de ellas fue mi madre.
En 1913
Santa Fe volvió a inundarse hasta la quiebra de los comercios.
Se levantó y se hundió más veces, y terminó hundido.

Siempre pasaron los años;
luego comenzaron a morir: Ada, mi abuela; Antonio, mi tío; Magda,
y mi madre.
En Buenos Aires por fin,
todavía fascinado por América,
flaco y recordando a su mujer murió en brazos de mi tía.
Noventa y seis veces llegó a ver el cambio de estaciones,
y si Dios no existe, su paso por la historia o la tierra
habrá sido en poco tiempo una mentira, lo que una gota
como siempre, es en el fondo de río despiadado,
o ni siquiera, inconmovible.

Gerardo Gambolini, Arañas, Libros de Tierra Firme, Bs. As., 2007

sábado, 13 de febrero de 2010

ATILA Y OTROS POEMAS




I


Creo en la Noche y la Discordia, la Ira
las Parcas
Y en Zeus, dueño del rayo
y algo degenerado.

Imagen
y semejanza.





PUEBLOS

Qué importa el mundo en Quijano
Guachipas, Huacalera
o qué importaba en Auxerre aquellos días?
Vino, liebres
y bruma.

Qué importan Quijano, Guachipas
o aquellos días de Auxerre
en el mundo?





El viento dice: "Soplo sobre la vasta ciudad
la calma demolición de la niebla.
Soplo sobre la vasta ciudad de las cenizas."
Ciudad de las cenizas.
Cenizas.
Rincones de la aldea.

Puentes amargos, pasajes admirables,
hojas de plátano barridas;
calles en que la luz es falsa y atrayente.
Hay un espíritu aquí?
En cada piedra, en cada solitario, en cada imperfección?
Hay un orden aquí para las almas,
los cuerpos, los oficios, los jóvenes
imbéciles?

Ay de nosotros, sepulcros blanqueados!
Una radio triste en madrugada
arrojando la oscura eternidad
contra los ojos.

El viento dice: "Soplo sobre la vasta ciudad
de las cenizas."
Quedan el aire que sudó la oligarquía,
la imitación de los pobres,
las casas de Olivos y Belgrano,
el flirteo banal
de las parejas en la noche.





RELACIONES

Todos traemos el pasado hasta la mesa;
bromas, ideas. Conductas que no cambiaron,
ni cambiarán con el tiempo,
y el silencio especial que permanece, velado y obvio,
en el silencio de siempre. Euforia y melancolía.

El tiempo debería ser una emoción intolerable,
un estudio paciente.
En cambio cenamos. Repetimos el ciclo de todo lo que existe.
Más tarde, sabremos que haber o no logrado algo,
pensar de un modo u otro -incluso no pensar- carece de importancia.

Nuestras figuras se atraen o se rechazan, eso es todo.
Esto se aprende despacio y luego se olvida.
Tal vez hubiéramos deseado haber dicho palabras diferentes,
agregarnos a una lista de muertos honorables; y lamentamos
tal vez, el paso del tiempo.
Seguimos a mares de la vida.
Los días se parecen a nosotros: nacen y caen, brillan
y la noche los borra.
Nos abrazamos, Helga. Nuestra pequeña cama en este lugar incierto.

Preguntaré otra vez a qué nos conduce todo esto,
qué glaciar ignorante y eficaz
sepultará los huesos bajo su vientre blanco;
los huesos de mis hijas. Soñamos, tal vez. Dormimos
dormimos





La proa se hunde y se alza: esto es
el ciclo más simple del dolor. Voces que faltan,
ojos que faltan en la vida.
Barcos que llegan o parten a destiempo.
Y luego pensar una pasión, fingir una pasión,
desear una pasión.
Soportar la soledad que imaginaron otros hombres.

Qué podría salvarnos del olvido?
Ni fantasías piadosas, plegarias,
pinturas en la piedra
Ni el amado esplendor de las ciudades.
Ante nosotros el mar,
el cuerpo cansado,
las semanas eternas como islas.
Y el aire de los pulmones se mezcla con cada punto oscuro
de la noche. Un haz de huesos
en delicado equilibrio.





NAVEGANTES

Hubo una Ilión. Escila, Caribdis,
el mar benefactor y perverso,
los dioses enfrentados en la guerra.
Han habido los hidalgos, catedrales,
bosques animados, rehuídos en silencio,
baladas de amantes que se alejan, de espectros, de marinos,
palabras perfectas
como decir que la muerte viene tan callando,
o hizo con sus cabellos un arpa cuyo sonido
derretiría la piedra.

Han habido otras ciudades; tiempos diferentes.
No consideremos que mataban o morían como ahora.

Los muertos, en el pasado, se unen con la belleza.
Uno goza las cosas y lamenta su ausencia.
No hay flaqueza en el lamento.
Nosotros navegamos en este sueño;
aquí hallamos la fuerza.
En este mar miramos el porvenir.


II

HELSINGØR

Las albas son desoladoras.
Afuera en la cubierta que los pájaros rozaban
como balas, o fuegos de artificio,
yo guardaba una lata de cerveza
y miraba de lejos Dinamarca.
Lo real se desvanece, como todo.
Sólo viento cabalgando entre las nubes.





EL VAGABUNDO DE HAMBURGO

I.

Las horas negras había
la nieve en la calle
el cumpleaños de unos espectros

triste había
como un árbol en palermo o la costanera
mirando el río

las horas negras había
el claro de luna
las sombras de las iglesias

II.

Solo doy vueltas en la ciudad ahora
Si lentamente cayera
la última noche también en este infierno

el de los santos y los cretinos
el de los hombres tristes
y el profundo rostro de algunas mujeres

Otra cara de la muerte era la mía
otra la ropa
otra cara de la muerte era el ruido.

III.

Las horas blancas había
la risa y la música en los escotes hondos
y las monedas

como campanas sin trabajar
como relojes lánguidos
o bancos de bruma

las horas blancas había
el claro de luna
las sombras de las iglesias





PLAYAS

Retengo imágenes de entonces: el agua, los médanos
el sol en las escolleras,
el aire oxidando las bicicletas abandonadas.
Hablamos tanto durante días.
Nos clava la ironía. Tampoco era el cielo.
Ahora pierdo palabras cada año.
No amo a los hombres.
No odio a los ricos.
No lucho. No soy Quijote.

Ah, que pase el tiempo!
Siento, como los viejos, gran gozo
enorme tristeza al recordar.
Que pase el tiempo.
Y que el verano nos lave.





VIGILIA

Paisaje pobre en realidad:
balcones poblados,
ventanales abiertos a la brisa,
batas en la blanda piel de las mujeres.
Esto es un cuarto bien iluminado en un barrio decente.
El año del jabalí.

Acabo de cenar.
Todas las tormentas aquí soy yo.
Todo lo sucio y lo limpio soy yo a la medianoche,
mientras la niña duerme
y Helga duerme.
Es siempre así, antes de la batalla.
Qué batalla, pregunto. Qué grave enemigo.





BRISTOL

La brisa sopla del norte
suave y salina;
lejos de todo
el Atlántico descansa
meciendo peces

Velas del mar
dormido en los primeros calores de setiembre.

Prefiero seguir en esta mesa
dejando el tiempo mientras un mozo me sirve.
Miro la rambla,
los cuerpos tirados en la arena,
el pálido color de una sombrilla.

Las nubes trabajan lentamente;
lejos de todo
el Océano descansa

Pasan penélopes perdidas.





TRENES

Más tarde, en otra ciudad de tantos campanarios, oí un tañido.

Era la torpe nostalgia de los viajantes
por cosas que en realidad no me importaron nunca:
el vino que nunca tomo,
los barrios de los que siempre escapo,
la calidez malvada de la gente.

Nostalgia, dije, o fiebre. No hay mejor irlandés
que el de la Tierra del Fuego,
mejor inglés que el de Bombay o Alejandría,
mejor argentino que el de la Europa culta, arrogante
frívola y tirana.
Como nosotros, ciega.

Fue sólo el tiempo, la ingenuidad,
el gusto de cruzar una frontera:
cualquiera sabe que las cosas ocurren en todos lados
con nombres igualmente evocadores.
Nombres que uno siempre se repite.





Terminados los viajes, aquietado el tiempo
y casi olvidado el aire de madrugadas
brillantes e indignas,
el desparpajo que uno pierde solamente
por imbécil

escribo ahora, no desde el mundo,
no desde el drama, la risa
o la victoria, o la derrota del mundo,
sino desde el fuerte vencido
de la memoria.

Asfalto, calles, caminos,
la forma de las casas y los mares,
y los muelles, y las ruinas,
y las fotos, y las fotos de los muertos.
Sobre todo las fotos de los muertos.

Los años pasaron desde entonces.



III

I moan in sleep when I hear afar
their whirling laughter
—Joyce
Levanta el día
Que nuestro rey borracho festeje otra victoria.
Qué calle es esta donde camino,
qué gente es esta que grita
bailemos! como rapiña

Cualquier huída tendr auditorio,
cualquier hastío.
Ninguna playa calmará el exilio.
Sólo cadenas esperan en las esquinas;
sólo sirenas

Qué gente, qué ira, qué río feroz una mañana
son estos?





CRUZADOS

Octubre oculto por el rocío.
El orgullo abatido en una roca,
el yelmo transpirado en las rodillas.
Oh, hermosa nada, donde era fácil,
donde el Señor mostraba su eterno rostro!

Ahora volver, habiendo fallado.
Vigilar el abrazo inarmónico del tiempo,
avanzar como quien vaga en un abismo,
llegar a la oscura habitación
de nuestra carne.

Ahora volver a la costa castigada,
hacer la provisión para el invierno,
repetir cada crepúsculo cansado: aún estamos vivos,

aún estamos vivos.





LE CHAT NOIR

Tunas y lobos y águilas rotas
por el cantar de la luna.

Las secas mujeres en los hombres sordos
bajo la nieve;
oh blanda, inmaterial, tiznada,
blanda nieve tiznada por el carbón
y el oro

Tunas y águilas altivas.

La luz detenida en los ángeles,
las cúpulas rotas, las faldas bailarinas.
Cantando los tomadores, segando el invierno.
Luego las sombras,
las lenguas

Y el corazón de la noche.
El barro en el barro.
Los siete cálices en el caballo asesino.





POENA DANNI

No tengo fuerza ni fe
para ganar el cielo de los católicos.
Supongo que hice méritos
para el fuego que preparó el demonio
con sus ángeles - hermosos,
hasta pecar de soberbia.
Un infierno fétido y estrecho.

Acaso haya un dios menos importante,
un cielo más bajo,
sencillo, paralelo.
Un dios que nos considere:
los hombres de la carne y de la duda,
los que sin fuerza ni fe
soportamos el paso por la tierra.
O el tiempo.

La tierra que nadie hizo.
El tiempo, que un tirano pensaría.





FAILED SHOGUN

Aunque débiles, pálidos,
tengo unos pensamientos
aún; leña, guijarros,
toses de la vigilia.
Por ejemplo, me habrás mirado esa vez
con gusto fingido,
con el sopor de novia?
Te habrá pasado el tiempo igual que a mí?
El tiempo o nosotros han pasado, es cierto,
y tanto da...

Hace un año en diciembre
junto a una actriz dormida,
ingenua y desnuda,
yo esperaba el paso de los aviones:
Sobre el violeta nevado de los techos,
en el temor de la noche,
leyendo un libro.
“Cuando una guerra estalla, la gente dice:
No va a durar, es demasiado idiota.”

Ah, viajar...
Probar el agua de los hoteles.
El sol asoma lentamente.
Cerezos en flor.

Gaínza, Pilon, Karl Johans,
calles vacías.
Ante una hoja en blanco me siento y escribo.
Más vieja es la bruma ahora
que vino el invierno,
las casas, la orilla,
el parco número de voces.





INOCENTES

Llegamos a esto: una áspera luz,
una cama de hierro,
un ropero de estilo. Y espejos.
Estamos atados a un raro mecanismo.
La sangre, las palabras, el ritmo de las cosas.
Serpiente y bruma.
Démonos besos ahora.

Veo caer las piedras de nosotros.
Un juego sobrio, una mutación interesante.
Es notable,
son patéticas las cosas.
Después es tiempo, paciencia, ingenuidad,
indignación, estupidez,
talento.



IV


‘Con una mujer sólo se pueden hacer tres cosas’, dijo Clea en una ocasión:
Quererla, sufrir o hacer literatura’
—L. Durrell





No fuiste nunca una mujer
que se sentara en silencio a mirar un jardín
detrás de un vidrio
ni que asomara con gracia por los pasillos
de un viejo departamento
ni fuiste jamás una mujer
—la sombra de una mujer—
que caminara entre muebles y adornos con orgullo
pena o decoro como en los cuadros ni audaz
buena
torpe o alegre como una joven,
o al menos callada.
Madera, mármol y terciopelo.
En lugar de estos sueños
no fuiste humilde ni delicada
sino la empleada de un escribano
esperando que pusiera su mano entre tus piernas.





SOLEDADES

Pienso en nuestras húmedas reuniones
al final de un pasillo
bajo la sórdida luz y el incienso.
El humo asciende de los cuerpos
sin juntarse jamás.
Sólo neblina
Ni etéocles ni polínice. Ni siquiera atavismo.





LAZY SUNDAY AFTERNOON

Funesto fue no conciliar.
No conciliar, por ejemplo, nuestra vida
reducida a un espacio de ochenta cuadras
—excluídas las vacaciones—
con nuestro rechazo exasperante,
hacia la hora de la siesta.

Y el horizonte perfecto,
el dinero ahorrado para nada,
el futuro pasar de los domingos.
No hubo nada peor que los domingos.
Creo que la vida es un sistema
de pensamientos crueles.





Esperar la marea. Oh muerte, muerte
Siempre la nieve dentro del grito.
Reducido sin más a rescatar las velas
con el muñón de una delicia.

Te encuentro en la última calle
a regalarte una hebilla valiosa como la furia
o el tiempo gastado para siempre
para siempre.
Pero nunca vienes a la cita

Lo que es grave como el mar
y doloroso.





Perfecto, Catulo,
lo que dice una mujer
hay que escribirlo en el viento
sobre la onda que huye.
También lo que pensamos,
lo que enseñamos como oráculos falibles.
Sueños, arena.
Lo que juntamos entre las albas
Sobre la onda que huye.





PRESAGIO

Canta, oh diosa, la cólera
la gran pérdida de Helga
Oh noche endeble, canta la pérdida de Helga, la noble
la turra. La aún hermosa
Canta, oh luna, la cólera, el deseo

Canta por fin, oh viento
la suerte de Helga, la miserable
la fuerte y altiva,
la que ha partido
la de su amante necio.



Non trovo scudo ch'ella non mi spezzi nè loco che dal suo viso m'asconda —Dante


Hénos aquí, mortales,
vulgares,
entre restos de honor y de virtud.

Alás, perfecta,
estúpidamente oculto en el lenguaje
he entrado siempre en la pasión
como en un reino malsano.

La distancia de tu cuerpo no hiere menos
que tu espíritu en fuga.

Pegaste, putísima, como los púgiles diestros,
fuerte, seco,
en el momento justo.





CIRCE

Ahora que ya no existes
que apenas eres una idea que entibio
como el opio
Te retiro el derecho de usar mi alma.
Soy voluntariamente libre
para escandalizar mi vida en el dominio
de otra esfinge;
¡Mi vieja Circe, me purifico!

Tu favor me importó más que la muerte
pero el azar ordena un poco el movimiento.
Ahora quiero cifras; cifras y viages egeos
en compañía de mi fortuna.
Ya no hay rencor en mi palabra.
Yo soy ahora el arqueólogo delfín disfrutando a gusto
del espacio
y tú, probablemente,
la misma mujer hermosa de la urbe.





TROBA DE MALDECIR

Dulce amor
el otoño nos dejó sangrando
y se fue bastante
Ahora
véte con tu cazador
si te ofreció comida
entre tanto destino.



V


Apenas un baño en este hospital
interrumpe el silencio
de la luna

Ha muerto
ha muerto y no llueve
y nosotros

abriendo la niebla de la mañana
unidos por el miedo.





FINISTERRE

I - El río, los cambios de luz y de estación,
las casas que sugieren un pasado decoroso.
Sólo un opaco fragor
de los asuntos humanos.
Es cierto, las noches son más frías
y el tiempo se demora entre los bancos de niebla.

La ira parece innecesaria; persiste apenas
la ausencia del mar,
la impresión de vidas y de muertes que se hilvanan
a un mismo nacimiento.

II - Un plato, un vaso, una silla;
un cielo insulso y leve, blanquecino.

Pasado el verano —la vulgaridad del verano—
el invierno reduce el mundo a dos o tres
emociones esenciales. Papeles, libros,
recuerdos de palabras.
Y luego los sueños; las formas imprecisas
de claridad y dominio.





QUIDDITAS

Uno tras otro
días que pasan en soledad,
escuchando entre los bárbaros de Córdoba
piezas de O'Carolan,
baladas del Fitzwilliam.

Los hechos, lo demás,
el orden y la causa de los actos
apenas son detalles;
un lento pasaje a la periferia.





PENSAMIENTOS DE ENERO

Más que en el espacio real de la ciudad,
los rostros, el sueño,
es en las palabras donde he permanecido,
maleado el tiempo, probado el orgullo.
He supuesto transformar la realidad en realidad
con la ilusión de las palabras.

Ahora reconozco otros procesos
Quizás porque el verano se parece a la nada
Quizás porque el verano agrava la distancia entre el modelo
y el golpe inevitable de los días.
Los silencios llegan encadenados;
ya casi no controlo la idea de importancia.





BITÁCORA

Setiembre, 1989. Mutados en parte de la penumbra
esperando que amanezca
por milésima vez sobre la carne dormida.
sigo mirando el faro, la soledad del fuego.
Atrás quedaron repitiéndose veranos,
cifras y luz, refugios, lealtades:
“Es madrugada en la calle Lamarck;
sólo silencio inunda la calle petrificada,
sólo belleza alumbra la calle
sitiada por la neblina.”

¿En qué barcos van ahora las máscaras eternas,
las palabras eternas, el mismo mármol milagroso,
de era en era, de isla en isla,
de una a otra compasión?

El tiempo, nuestra patria verdadera,
nos arroja cada tanto al mar, el sueño,
la distancia.
No por voluntad o claridad
hace años partimos
hacia una metáfora antigua.

Setiembre, 1989. La guerra es inmutable;
la ilusión de una sola realidad.
Son otros inviernos y veranos,
otros pasados, otros imperios.
Memoria de águilas
en la marea del mundo.

Hubiera querido colgar hombres yo también;
colgados, como cuadros. Una extensa hilera de enemigos.
Una especie de orgullo, de potencia,
un cierto silencio.
Hubieran sido otros, es todo.
Hubiera creído vencer. Y eso también es todo.
. . . . . . .

La sal nos ha vuelto más y menos tolerantes,
más y menos ateos,
más y menos reales. Ahora pasamos dos veces
por el mismo río.
Intuyo que el mar y la noche, y las cosas en general
deben decirnos algo
que no entendemos. Como un satori
que no tuvimos.

Setiembre, 1989. Perdemos el rumbo
bajo lo bello y lo caro,
entre las siete murallas de Buenos Aires.
Ahora relucen las dagas y los cerezos
y todo es correcto y leve,
limpio, como el desierto.





EL DESIERTO DE LOS TARTAROS
a H.

El único sueño,
la única vista, la sola belleza que llega a una torre
a una celda en el ala de un fuerte
siempre es un hecho incierto, difuso, fragmentado.
Más lejos, sin embargo,
donde la vista no alcanza,
donde el sueño se multiplica,
se mueven el demonio, la sangre,
las otras lunas.
Todas las almas que lleva una persona,
las que nadie, ningún humano en un fuerte
jamás llega a imaginar. Aquellas que vagan
o trascienden para siempre. Solas.
No los espejismos.





TYKHE

Sé que la pasión que la historia permite
se desgasta como Keops, la bella Cartago, Alejandría,
los Imperios.
Y que siempre llegan días diferentes,
cuerpos, matices,
palabras idénticas
que trae la marea

ma chi ha veduto la luce non se priva, es cierto
y quien ha visto la sombra no duerme.
Hacen ambos lo mismo:
esperan.





FINISTERRE II

Hicieron falta dos muertes y el azar
para llegar aquí, 800 kilómetros al norte de nada.
Un valle cruzado por un río.
Acá trabajo, traduzco, leo.
Odin cae el Ragnarök, en la planicie de Vigrid...
Acá están la música y los libros, el tiempo,
las imágenes que no podrán evitar la dilución.

El invierno empieza a bajar al valle;
la luz se va haciendo aceptación, misericordia.
En estos sitios,
en estos casos de montañas e ignorancia,
se invoca el pasado:
un frío particular, un cuerpo preciso,
una extraña ciudad a orillas del Mar Dulce.

Y sin embargo, nada hay fuera de las cadenas. Ni los muertos,
ni el mar apagado, ni el este ni el oeste,
o la sombra, la esfinge,
el beso definitivo, la víspera helada.





ATILA

El tiempo ha sido bronce, barro, piedra, fuego y azar;
días irrelevantes, campañas de invierno,
sombras y luz.
Parecemos obligados a buscar un absoluto.

El tiempo, que fue victorias efímeras y pérdidas efímeras,
separa dos razas entre hombres:
los que agotaron la vida con astucia, bien o crueldad,
y permanecen un poco en la memoria de otros,
en el juicio innecesario de otros

Y nosotros la Hiedra,
menos que nombres que nunca han existido: Otelo,
Dédalus, Kurtz, Erdosaín...
Creemos —siempre creímos— que distinguir lo malvado
y lo mediocre nos redime. Tal vez.
Sin embargo, nuestro único absoluto es el olvido.
Gerardo Gambolini, Atila y otros poemas, Libros de Tierra Firme, Bs. As., 2000